Opinión sobre el curso de Japonés Online desde Cero para principiantes

Opinión sobre el curso de Japonés Online desde Cero para principiantes

Son casi las doce de la noche en Zaragoza y el cierzo sopla fuera como si quisiera entrar a corregirme los deberes. Estoy en mi escritorio, con el ventilador del portátil de la empresa zumbando de fondo después de una jornada cerrando tickets de soporte logístico, y tengo delante una libreta de cuadritos llena de lo que mi compañero de oficina llama 'códigos de barras'.

Antes de entrar en harina, una cosa clara: este sitio, Políglota Lab, se mantiene con enlaces de afiliado. Si haces clic en uno y te apuntas a un curso, yo me llevo una pequeña comisión. A ti te cuesta lo mismo y a mí me ayuda a pagar el café que me mantiene despierto repasando kanjis. Solo recomiendo lo que he probado en mis carnes; si un curso es un desastre, te lo diré igual, porque mi tiempo vale tanto como el tuyo.

El veredicto: ¿Suelto la pasta o no?

Si buscas la versión corta porque tienes prisa: sí, el curso de Japonés Online desde Cero vale la pena. Pero ojo, vale la pena si lo que buscas es orden. Si eres de los que piensa que por pagar 150 euros el japonés se te va a meter en la cabeza por ósmosis mientras duermes, mejor gástatelos en una buena cena por el Tubo. Este curso te da el mapa, pero las zapatillas las tienes que poner tú.

Llevo desde 2020 saltando de app en app. Empecé con el búho verde, luego pasé por varias webs gratis y acabé comprando un par de cursos en Hotmart que pedí devolver a los tres días. Con este ha sido distinto. No es que sea magia, es que está estructurado para gente que no tenemos una carrera en lingüística ni tres horas libres al día. Es directo, va al grano y no te marea con teoría que no vas a usar para pedir un ramen en Kioto.

Primer plano de libreta con errores corregidos en caracteres hiragana japoneses

Por qué este curso no ha acabado en la papelera de reciclaje

A mediados de noviembre, cuando los días empezaron a hacerse cortos, decidí que ya bastaba de aprender palabras sueltas sin saber cómo conectarlas. El gran problema de ser autodidacta es que no sabes qué no sabes. Te pones a ver vídeos en YouTube y acabas saltando de la gramática básica a cómo insultar en un anime sin pasar por los cimientos.

Este curso me puso los pies en el suelo. El profesor no te trata como a un filólogo. Te explica las cosas como te las explicaría yo en el descanso del café. La estructura de los vídeos es corta, ideal para ver una lección mientras esperas a que se reinicie un servidor o en esos veinte minutos después de cenar antes de que el cerebro diga basta.

Lo que más agradezco es el orden con el sistema de escritura. El japonés no es como el inglés; aquí tienes que lidiar con tres alfabetos. El curso te machaca los 46 caracteres hiragana básicos y los otros 46 caracteres katakana de una forma que se te quedan grabados. Recuerdo una tarde de lluvia en marzo, dándole vueltas a los trazos en mi libreta de papel rugoso, sintiendo cómo el tacto del boli ayudaba a fijar la forma. Es un proceso lento, pero con este curso no te sientes perdido.

La fricción real: donde el curso flojea

No todo es monte de pinos. Hubo un momento, justo después de Reyes, en el que me frustré bastante. Hay un módulo de gramática intermedia que se me quedó algo corto. Sentí que pasaban de puntillas por algunas estructuras que para un hispanohablante son un laberinto. Además, el soporte no es instantáneo. Una vez tuve una duda con una construcción y tardaron un par de días en contestarme. Si eres un ansioso, esto te va a picar.

También hay que decir que el curso promete mucho 'japonés real', pero al principio es inevitable que suenes un poco como un libro de texto robótico. Es el peaje que hay que pagar. Comparado con otros que he probado, como el de Coreano de Cero a Experto, este me ha parecido más sólido en la base, aunque menos ambicioso en la parte de conversación pura desde el día uno.

Interfaz del curso de japonés online en la plataforma Hotmart

El momento en que los 'dibujitos' cobraron vida

Tras las primeras tres semanas de estudio, me pasó algo curioso. Estaba mirando una etiqueta de un componente que llegó al almacén y, de repente, no vi solo líneas aleatorias. Identifiqué un kanji. Gracias a una de las reglas mnemotécnicas del curso, mi cerebro hizo 'clic'. Dejé de ver dibujos y empecé a ver conceptos. Es una sensación parecida a cuando arreglas un bug que te ha llevado toda la tarde: una mezcla de alivio y victoria personal.

A mis 41 años, a veces me da por pensar: 'Rubén, ¿qué haces aprendiendo a escribir como un niño de cinco años en lugar de estar durmiendo?'. Pero luego veo que puedo leer una frase completa sin mirar el diccionario cada dos segundos y se me pasa. El aprendizaje autodidacta tiene eso: tú marcas el ritmo. Si una semana el trabajo en logística se pone feo y no puedo abrir el curso, no pasa nada. No tengo a un profesor mirándome el reloj, pero tengo la estructura esperándome en Hotmart.

Cuentas claras: el coste frente a las horas

Hablemos de dinero, que aquí no estamos para tirar flores. El curso cuesta lo que un par de videojuegos nuevos o tres meses de gimnasio al que no vas a ir. Si lo divides por las horas de contenido y, sobre todo, por el tiempo que te ahorras buscando material por tu cuenta, sale a cuenta. Además, tienes el periodo de garantía de Hotmart, que son 7 días. Yo lo tuve claro: si a la semana no había aprendido a presentarme y a leer el hiragana básico, pedía la devolución. No hizo falta.

He probado otros cursos más baratos que acabaron siendo una pérdida de tiempo total porque eran básicamente diapositivas con una voz en off. Aquí hay alguien que sabe enseñar. Si alguna vez te pica el gusanillo del francés por temas de curro, el de Francés de Cero a Pro sigue una línea parecida de eficiencia, aunque el japonés requiere una paciencia que el francés no te exige.

Taza de café junto a guía de estudio JLPT N5 para principiantes

Conclusión: Entre partículas y tickets de soporte

A día de hoy, sigo dándome cabezazos con las partículas 'wa' y 'ga'. Es superior a mí. Me paso media hora escribiendo una frase y me doy cuenta de que he mezclado el carácter 'nu' con el 'me' por un trazo mal dado. Es frustrante, pero es parte del juego.

Si estás harto de las apps que parecen juegos de móvil y quieres ponerte serio sin que te den una paliza académica, dale una oportunidad a Japonés Online desde Cero. No vas a salir hablando como un nativo de Osaka en dos meses, pero al menos dejarás de mirar el japonés como si fuera un código encriptado imposible de descifrar. Ahora, si me disculpas, voy a ver si termino esta lección antes de que el café se quede frío del todo y me toque volver a los servidores mañana por la mañana.