
De los cuatro cursos de japonés que he comprado en Hotmart, he pedido la devolución de dos dentro del plazo de garantía. El motivo cambia de un caso a otro, pero el patrón se repite: venden conversación desde el primer módulo y luego te dejan sin herramientas para leer nada por tu cuenta. Si trabajas ocho horas y buscas un curso de japonés online desde cero que no acabe abandonado en la carpeta de descargas, comparar cursos de idiomas por el precio o por el vídeo de bienvenida es el error de partida. Hay otro filtro, y te lo cuento con lo que me ha costado aprenderlo.
Antes de pagar el primer curso me tiré seis meses seguidos con Duolingo sin saltarme un día, hasta que las vacaciones de agosto me rompieron la racha y descubrí que apenas podía construir una frase sin la app delante. Quedó claro ahí que memorizar frases sueltas en una aplicación gratuita no es lo mismo que entender cómo se arma un idioma. Mi veredicto, antes de entrar en detalles: busca un curso que priorice la lectura sobre la conversación y que puedas seguir en bloques cortos, no uno que prometa fluidez rápida. Lo demás son matices.
Qué debe tener un curso de japonés online desde cero para adultos que trabajan
El primer muro no es la gramática, es el alfabeto. Antes de leer una frase completa hay que memorizar dos silabarios enteros, y si el curso no te hace practicarlos desde el primer módulo con ejercicios cortos, te pierdes enseguida. Lo digo por un curso que se lo saltaba: prometía «hablar desde el primer día» y el material ya daba por hecho que sabías leer hiragana sin haberlo explicado con calma.

La mayoría de los programas para adultos copian el formato de la academia presencial, con clases en directo a una hora fija que choca con guardias de sistemas o reuniones que se alargan. Preferir el formato asíncrono frente al tradicional es una elección de fondo que ya desarrollé en otro artículo sobre japonés online desde cero frente a clases con horario fijo; aquí me quedo con la parte práctica: lecciones cortas, material descargable y un soporte que tarda en responder pero no falla en la gramática.
Leer antes que hablar: el criterio que ahorra fines de semana
Dentro del temario, prioriza que el curso enseñe a leer antes que a hablar. Meterle horas a los kanji da una autonomía que ninguna clase de conversación consigue: puedes avanzar en el bus, mientras se reinicia un servidor o en cualquier rato muerto, sin auriculares y sin repetir en voz alta delante de nadie.
Esa misma lógica me ha servido en francés. Hace poco seguí una reunión entera con un colega francés sin pedirle que repitiera nada, y no fue por las clases en directo con las que empecé, sino por los PDFs de gramática que releía después. Los domingos que recorro el Parque Grande José Antonio Labordeta con un audio de repaso puesto noto justo lo contrario: retengo más si luego reviso esa misma lección por escrito que si me quedo solo con el oído.

Los niveles del JLPT como referencia
No hace falta que te presentes al JLPT para que te sirva como mapa. Lo que quiero de un curso es que el temario esté ordenado por esos niveles reconocidos y no por una lista de frases sueltas sin ninguna lógica entre ellas; qué evalúa cada nivel exactamente es otra conversación que ya tienen resuelta en otro artículo de esta web. Sin ese orden es fácil abandonar al poco de empezar, que es justo cuando la mayoría deja un curso de idiomas por sentir que no avanza en nada concreto.
De estructurar bien un curso antes de comprarlo ya hablé en cómo encontrar buenos cursos de idiomas en Hotmart para adultos ocupados, y la idea se repite aquí: lo que no está ordenado no se sostiene cuando el trabajo aprieta. Con todo, ni el mejor orden te libra de las partículas: «wa» y «ga» me siguen la pista después de seis años haciendo esto, y cualquier curso que te diga que eso es fácil te está vendiendo humo. Mi amigo Iñaki, que no suelta un euro en un curso sin llamarme antes, me preguntó el mes pasado por uno de japonés para su sobrina; le dije lo mismo que te digo a ti, que desconfíe del que promete conversación fluida en cuestión de semanas.

Formato asíncrono y acceso de por vida, no son un lujo
El acceso de por vida importa más de lo que parece. El trabajo se pone imposible, dejas el curso un mes y si caduca a los seis meses lo pierdes todo; prefiero pagar por algo que siga ahí cuando pueda retomarlo, aunque tarde en volver.

Cuánto te compensa un curso frente al tiempo real que le vas a dedicar entre semana es una cuenta distinta —la hice con detalle al comparar el coste por hora de los cursos de francés— pero la versión corta es que un curso de pago solo merece la pena si el rato que le robas a la noche es constante, no si asumes que vas a sacar dos horas diarias que no tienes.
Ahí es donde una aplicación gratuita se queda corta: da constancia sin estructura, que es justo lo contrario de lo que sirve para leer japonés. Los seis meses que aguanté con Duolingo antes de que las vacaciones de agosto me rompieran la racha me enseñaron eso, que una racha sin comprensión real no sirve de mucho el día que la aplicación deja de darte texto nuevo.
Lo que ningún curso de Hotmart te resuelve solo
De los dos cursos que devolví, uno lo dejé porque el soporte tardaba días en contestar una duda de gramática, y para cuando llegaba la respuesta ya había perdido el hilo de la lección. Redactar ese correo pidiendo la devolución cuesta más de lo que parece, no por el trámite en sí, que ya expliqué en otro artículo, sino por admitir que la compra no valía lo que costaba. Cómo evaluar el soporte técnico antes de pagar también lo dejé escrito en otro sitio; aquí me quedo con lo específico del japonés: sin alguien que te resuelva una partícula rápido, te quedas atascado solo.
Guillermo, un lector de Santiago de Chile que quería retomar el japonés que había dejado aparcado quince años atrás, me escribió cuando por fin encontró un curso con ese orden y ese soporte. Volvió a escribir tres meses más tarde solo para contarme que seguía sin dejarlo, que es la prueba que más me convence de que el criterio funciona mejor que cualquier vídeo de presentación bonito.
Si después de todo esto el japonés te sigue pareciendo demasiado, tengo escrito mi veredicto sobre los mejores cursos de coreano online tras probar varios, que puede que te encaje mejor si buscas algo más ligero. Pero si te quedas con el japonés, elige por estructura, por lectura y por lo que pasa el día que escribes pidiendo ayuda y nadie contesta rápido, no por la promesa de hablar como nativo en tres meses.