Cómo prepararse para entrevistas en el extranjero con Inglés para emigrar

Cómo prepararse para entrevistas en el extranjero con Inglés para emigrar

Eran las diez de la mañana de un lunes de enero cuando, entre ticket y ticket de soporte en la oficina de Zaragoza, me saltó una notificación de LinkedIn. Una empresa de logística en Róterdam buscaba gente. Pedían inglés, experiencia en redes y no mencionaban ni un solo título de filología. Cerré la puerta de la sala de racks y me quedé escuchando el zumbido constante de los servidores mientras pensaba: "Rubén, o te lanzas ahora o te jubilas reiniciando routers aquí".

Antes de meternos en harina, una cosa rápida de compañero a compañero. Políglota Lab se mantiene con enlaces de afiliado. Si haces clic en uno y acabas comprando un curso, yo me llevo una comisión y tú pagas exactamente lo mismo. He probado esto de mi bolsillo, como cuando me piqué con el japonés o el francés, y te lo cuento tal cual: si el curso cumple, te lo digo; si es una castaña que devolví a los tres días, también. Mi tiempo vale más que una comisión, y el tuyo supongo que también.

El veredicto: ¿Vale la pena Inglés para emigrar?

Si buscas una gramática académica impecable, olvida este curso. Ahora, si lo que necesitas es dejar de sonar como un robot que solo sabe decir "yes, hello" y quieres guionizar tus respuestas para que no te descarten en la primera llamada de 30 minutos, entonces sí, Inglés para emigrar te sirve. No es el curso con mejor nota en Hotmart —tiene un 3.0 raspado—, pero para lo que yo buscaba (sobrevivir a una entrevista técnica sin parecer un analfabeto funcional), cumplió su cometido. Me dio la estructura que no encontré en apps gratuitas ni en métodos más genéricos como el de Inglés sin memorizar.

Un lunes de enero: El salto al vacío

Llevo desde 2020 saltando de un idioma a otro. Empecé con el japonés por puro vicio, luego pasé al francés porque en logística siempre viene bien, y de vez en cuando le doy al coreano. Pero el inglés es el que me da de comer. El problema es que, aunque sé configurar una red compleja en japonés (curioso, ¿verdad?), me pides que explique mis últimas vacaciones en inglés y empiezo a tartamudear como un becario en su primer día. Es irónico y frustrante a partes iguales.

Cuando vi lo de Róterdam, supe que mi B1 oxidado no iba a aguantar el tirón. Necesitaba algo que fuera directo al grano. Compré el curso a mediados de primavera, buscando precisamente esa parte de "preparación para entrevistas". No quería volver a estudiar los 6 niveles del Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas. Quería saber qué decir cuando el de RRHH me preguntara por mis debilidades sin quedar como un prepotente o un inútil.

Apuntes manuscritos del método STAR para entrevistas de trabajo en inglés sobre un escritorio.

El choque con el método STAR y los conectores

Una de las cosas que más me gustaron fue cómo aplican el método STAR. Si no lo conoces, son 4 componentes: Situación, Tarea, Acción y Resultado. En las multinacionales les encanta. El curso te obliga a montar tus experiencias laborales bajo ese esquema. Ahí fue donde me di cuenta de mi gran carencia. Mi vocabulario técnico de soporte es sólido, pero mis conectores eran inexistentes. Sabía decir "servidor", "caída de red" y "latencia", pero no sabía unir esas palabras para contar una historia coherente de superación de un problema.

Un par de semanas antes de la simulación de entrevista que incluye el curso, me encerraba en la sala de racks de la oficina. Repetía frases de presentación en voz baja para no ser oído por mis jefes. El zumbido de los ventiladores era mi única audiencia. Me sentía un poco ridículo, pero el curso te machaca con que la repetición es la clave. Lo peor fue cuando el programa me obligó a grabar mi propia voz para compararla con un nativo. Sentí un sudor frío en las manos al darle al botón de "play" y escucharme. Suenas mucho peor en tu cabeza de lo que crees, pero es la única forma de corregir la entonación.

¿Para quién no es este curso? La fricción concreta

Aquí es donde me pongo socarrón. Este curso tiene carencias. El módulo de gramática pura se queda corto, casi es anecdótico. Si estás empezando de cero absoluto, mejor mira una comparativa de cursos de inglés para principiantes porque aquí dan por hecho que ya sabes defenderte un poco.

Además, hay un grupo específico para el que este curso se queda muy cojo: los profesionales del sector salud. El inglés clínico requiere una terminología técnica y una precisión gramatical que el inglés conversacional estándar ignora. Si eres enfermero o médico y quieres irte a un hospital en Londres, este método te va a parecer superficial. Las entrevistas de comportamiento en salud no se parecen en nada a las de logística o IT. Te van a pedir una precisión en los matices que Inglés para emigrar no te va a dar. Para ellos, un error gramatical puede ser un problema de seguridad del paciente; para mí, en soporte técnico, es solo un malentendido que se arregla con un diagrama.

Un fallo de sistema: El momento "Oui"

A finales de agosto, haciendo una de las prácticas intensivas, me pasó lo que más temía. El cerebro me hizo un cortocircuito. Venía de repasar algo de francés la noche anterior y, cuando el tutor me preguntó sobre mi disponibilidad para viajar, respondí "Oui" por inercia. Me quedé en silencio tres segundos exactos por la confusión, con la cara roja como un tomate. Es lo que tiene ser un autodidacta que pica de varios platos a la vez: a veces los cables se cruzan.

El soporte del curso tardó un par de días en contestarme una duda sobre los visados (que prometen orientarte, pero no son abogados), lo cual me tocó un poco la moral. Si pagas por un curso que te promete "emigrar", esperas que esa parte esté más ágil. Aun así, la parte de guionización de respuestas difíciles sobre resolución de conflictos es una joya. Me ayudó a transformar mis chapuzas técnicas en Zaragoza en "casos de éxito de gestión de crisis" que suenan de maravilla en una oficina de Róterdam.

Reflexión final desde Zaragoza

Al final, lo de Róterdam no salió por un tema de presupuesto de ellos, pero la entrevista la pasé. Y la pasé sin que me temblara la voz (demasiado). El curso me sirvió para soltarme y para entender que una entrevista técnica no es un examen de Oxford, sino un test de confianza.

Si estás en una situación parecida a la mía, harto de los tickets de soporte y con ganas de aire fresco, échale un ojo a Inglés para emigrar. Pero ten claro que el trabajo sucio de repetir y grabarte lo tienes que hacer tú. No esperes milagros si no le echas horas delante del micro. Yo, mientras tanto, sigo aquí en Zaragoza, peleándome con las partículas del japonés en mis ratos libres y pensando en mi próximo movimiento. Porque si algo he aprendido pagando cursos en Hotmart, es que nunca se deja de ser un principiante en algo.

Si quieres ver otras opciones antes de decidirte, siempre puedes leer mi opinión sobre el curso de fonética, que quizá te ayude más si lo tuyo es solo hablar por teléfono con clientes.

Consulta aquí los módulos detallados de Inglés para emigrar y mira si encaja con tu sector actual.