Por qué elegí Francés peape para aprender francés desde cero siendo adulto

Por qué elegí Francés peape para aprender francés desde cero siendo adulto

Eran las tres de la mañana en una noche de guardia de finales de noviembre. El servidor de la empresa de logística en la que curro zumbaba de fondo y yo tenía delante un albarán de Lyon que no había por dónde cogerlo. No entendía ni las abreviaturas básicas. Ahí, mientras sentía el tacto pegajoso de las teclas de mi portátil de trabajo y repetía 'ordinateur' en susurros para no despertar al guarda de seguridad, me di cuenta de que las apps de pajaritos verdes ya no me daban para más.

Antes de seguir, un aviso de transparencia: Políglota Lab se mantiene con enlaces de afiliado. Si haces clic en uno y te apuntas a un curso, yo me llevo una comisión y a ti te cuesta lo mismo. Pero vamos, que aquí mando yo: si un curso es un tostón o no vale lo que piden, te lo voy a decir igual, porque yo también he palmado pasta en Hotmart con cursos que no valían ni el espacio en el disco duro.

El veredicto rápido: ¿Vale la pena?

Si eres un adulto con poco tiempo, que trabaja y que no quiere que le traten como a un niño de preescolar, Francés de Cero a Pro es el único que he conseguido terminar. Es directo. Va al grano. No te hace cantar canciones de guardería para aprender los colores. En Francés de Cero a Pro [Top francés] encontré la estructura que me faltaba después de dar tumbos con mil recursos gratuitos que solo me servían para saber decir que la manzana es roja, algo que en logística me sirve para más bien poco.

¿Por qué este y no otro? Porque está pensado para gente que necesita resultados prácticos. He pasado de mirar los correos de Francia con cara de póker a defenderme con los transportistas. No soy bilingüe, ni falta que me hace, pero ya no sudo frío cuando me entra una incidencia de Marsella.

Primer plano de apuntes de francés y monitor de bebé de fondo

Mi historial de desastres y reembolsos

Llevo desde 2020 intentándolo. Primero fue el japonés, pero aquello es otro mundo (y sigo peleándome con las partículas, que no hay forma). Luego el francés por necesidad laboral. He probado de todo. Una vez, por ir con prisas, compré por error el curso de inglés para emigrar pensando que era un pack de idiomas y tuve que pedir el reembolso a los dos días. Menos mal que Hotmart tiene ese periodo de garantía legal de al menos 7 días, porque si no, me como el curso de inglés con patatas.

He aprendido por las malas que lo que he aprendido comprando cursos de idiomas en Hotmart estos años se resume en una cosa: busca un sistema, no vocabulario suelto. El problema de ser autodidacta es que te pierdes en la gramática. El francés tiene 26 letras en el alfabeto, igual que nosotros, pero luego te mete 5 acentos ortográficos diferentes y te rompe los esquemas. Si no tienes a alguien que te explique por qué la 'e' lleva tilde hacia un lado o hacia el otro, acabas tirando la toalla en la segunda semana.

La fricción real: El método para padres sin tiempo

Aquí es donde entra mi situación personal. Si tienes un bebé en casa, olvídate de los consejos estándar de "estudia una hora al día". Eso es mentira. Con un recién nacido no tienes una hora de nada. Tienes micro-momentos. Lo que me convenció de este curso es que podía hacer sesiones de apenas cinco minutos entre biberón y cambio de pañal.

Recuerdo una tarde calurosa de julio, con el peque dormido de milagro, mirando el progreso del 12% en la barra de Hotmart y diciéndome: "Rubén, si pudiste configurar la red de esta nave logística tú solo, puedes con los verbos irregulares". El curso te permite avanzar por los 6 niveles del Marco Común Europeo de Referencia (MCER) a tu ritmo, sin presiones de exámenes los lunes a las ocho de la mañana.

Lo que otros no te cuentan del curso

No todo es perfecto, claro. Hubo un módulo de gramática avanzada, allá por mediados de marzo, que se me quedó algo corto. Tuve que tirar de Wikipedia para aclarar un par de conceptos sobre el subjuntivo que el profe explicaba demasiado rápido para mi gusto. Y el soporte, aunque amable, a veces tardaba un par de días en contestar dudas muy específicas sobre pronunciación.

Hablando de pronunciación, la 'R' francesa es una pesadilla al principio. Se produce en la garganta, es esa fricativa uvular sonora que parece que te estés atragantando. En el curso te dan trucos, pero al final es cuestión de repetir como un loro mientras vas en el coche camino a Zaragoza.

Si estás dudando sobre cómo elegir un curso de francés online según tu presupuesto y objetivos, piensa en cuánto vale tu tiempo. Yo prefiero pagar por un método que ya está ordenado que perder tres fines de semana buscando vídeos sueltos en YouTube que no llevan a ningún lado.

¿Es para ti?

Si buscas un título oficial de la Sorbona mañana mismo, búscate una academia presencial y prepárate para pagar el triple. Si eres como yo, un currante que quiere entenderse con sus clientes o compañeros franceses y que tiene que robarle tiempo al sueño, dale una oportunidad a Francés de Cero a Pro.

A día de hoy, sigo con mis notas pegadas en el monitor y mi cuaderno lleno de tachones. He avanzado mucho, pero admito que el japonés lo tengo aparcado en un rincón porque esas partículas me siguen ganando la partida. Si algún día me animo a retomarlo, ya sé que buscaré algo tipo Japonés Online desde Cero, pero de momento, con el francés ya tengo bastante lío para no liarme con los kanjis.

No pierdas el fin de semana comparando mil opciones. Si te encaja lo que te he contado, entra, pruébalo y si en tres días ves que no es lo tuyo, pides la devolución y a otra cosa. Pero haz algo, que los idiomas no entran por ciencia infusa mientras duermes.